jueves, 14 de octubre de 2010

Himno de Ica

Letra : Raquel Menses Vilagra
Música : Sara Lama y Lama

Coro:

Ica es, Ica es
La ciudad, la ciudad
que Gerónimo de Cabrera fundó
la que nunca rindió su bandera
y ser libres por siempre juró

I

Alfareros forjaron su historia
la Achirana le dio tradición
el huarango quedó en sus maderas
Huacachina el poeta cantó

II

En el templo sagrado de Luren
desde el cielo al humilde toñuz
nuestro Cristo moreno de incienso
nos hermana con brazos en cruz

III

Un milagro en mitad del camino
en oásis la arena trocó
en Saraja descansan los nuestros
y su sueño se vuelve oración 

IV

Por todo esto le canto a mi pueblo
a su raza, sus dunas, su luz
y hasta el viento prolonga los ecos
¡Viva Ica! y ¡Viva el Perú!

(Coro)

martes, 11 de mayo de 2010

Zona Reservada Punta San Juan de Marcona

La zona reservada Punta San Juan de Marcona se ubica a unos quinientos kilómetros al sur de Lima, y a tres kilómetros de la ciudad de San Juan de Marcona - Ica. La reserva consta de apenas 54 hectáreas, y se caracteriza por sus abruptos acantilados de 30 metros de altura que dificultan el acceso, desde la parte alta, a las dieciocho playas que se forman a nivel del rompiente.



Sus playas concentran la mayor colonia de lobos finos de la costa del Perú, se estima entre 5 mil a 8 mil ejemplares, mientras que el lobo chusco alcanza una población de 10.000 animales. Si bien estas cifras son variables a causa de los desplazamientos de los lobos marinos en su constante búsqueda de las áreas más apropiadas para establecerse y reproducirse, puede considerarse que es Punta San Juan en donde estos animales han encontrado, por el momento, las condiciones más convenientes para su supervivencia.



Además de los lobos marinos, en esta Zona Reservada habita la mayor colonia de pingüinos de Humboldt, (Spheniscus humboldtti) —se estima que aquí se concentra más del cincuenta por ciento de la población total de esta especie en el Perú—, así como zarcillos y las tres principales especies de aves guaneras (pelicano, guanay y piquero). Mientras que los lobos se ubican en las playas y salientes rocosas, los pingüinos buscan la protección de las cavidades que se forman en las paredes de los acantilados y las aves reposan y anidan en las escarpadas laderas y en la meseta que se extiende en su parte más alta. Esta natural distribución de las especies en el reducido territorio de la punta facilita una convivencia armónica entre ellas. Su concentración responde a la abundancia de especies marinas, sobre todo de peces, especialmente sardinas y anchovetas, producto de los afloramientos marinos frente a sus costas.



En realidad, la Zona Reservada de Punta San Juan en Marcona fue creada para proteger a las especies que habitan en una extensión de dos millas marinas frente a la punta. En efecto, el D.S. 010-85-PE, dictado en el marco de la Ley General de Pesquería, establece esta unidad de conservación con el objeto de preservar sus recursos marinos y con la finalidad de optimizar "la explotación social de los recursos pesqueros", considerando que ésta es un área típica de afloramientos costeros de alta productividad biológica. Actualmente Punta San Juan de Marcona se ha convertido en un importante centro de observación y estudio de los lobos marinos y de los pingüinos de Humboldt. Es de considerar que Punta San Juan esta amurallada en la parte continental, es decir desde la marmolera hasta la playa Las Guaneras (cerca al faro). La reserva es administrada por la entidad estatal Proabonos del Perú.

La Reserva Nacional de Paracas

La Reserva Nacional de Paracas es una zona protegida del Perú ubicada en la Provincia de Pisco, departamento de Ica, y fue declarada como tal el 25 de septiembre del año 1975, con el fin de conservar una porción del mar y del desierto del Perú, dando protección a las diversas especies de flora y fauna silvestres que allí viven. Está ubicada en uno de los puntos más desérticos de la costa peruana, y tiene una extensión de 335.000 ha.



La península de Paracas está situada en una zona marítima excepcionalmente rica, y es una muestra representativa de los ecosistemas marinos del mar frío de la Corriente Peruana o Corriente de Humboldt, considerado por los especialistas como el más productivo de la Tierra. El Plancton es favorecido por las micro corrientes de agua, hecho que atrae numerosa cantidad de peces, otras especies de la zona, y a los piscicultores. En líneas generales el afloramiento de Paracas es uno de los 9 más importantes del mundo, estas corrientes ascendentes traen nutrientes del fondo marino, fertilizando las aguas superficiales, esto conlleva a una superproducción de fitoplancton, lo que los biólogos conocen como alta productividad primaria.



Así mismo la reserva es utilizada por una amplia variedad de especies de aves migratorias para su alimentación y refugio durante sus largas travesías anuales. Debido a su importancia, en 1991, fue elevada a la categoría de Reserva Regional de la Red Hemisférica para aves playeras (en la actualidad Programa "Wetlands for the Americas"), y en abril de 1992 fue reconocida como uno de los sitios de carácter especial para la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional (Convención RAMSAR), especialmente como hábitat de especies acuáticas como por ejemplo el lobo fino, los pingüinos de Humboldt (que están en peligro de extinción), las aves guaneras como el piquero, el guanay y otras especies importantes.



La reserva tiene ambientes propicios en la costa para la conservación y tranquila reproducción de numerosas especies de aves residentes y migratorias. Entre las que más se encuentran están los pelícanos, la gaviota gris (Larus modestus), zarcillo (Larosterna inca), rayador (Rynchops nigra), chorlo ártico (Pluvialis squatarola), Chuita (Phalacrocorax gaimardi), guanay (Phalacrocorax bougainvilli), el cóndor, el pingüino de Humboldt (en peligro de extinción) y las parihuanas o flamencos (Phoenicopterus chilensis), entre otras especies.



Los peces que se encuentran en esta zona marítima son: el lenguado (Etropus extenes), el toyo blanco (Mustelus whitneyi), el bonito (Sarda chilensis), el tramboyo, la raya, la chita, sardina, anchoveta Engraulis ringens, pampanito, mero, corvina, lorna y otras muchas especies. Los mamíferos en esta reserva principalmente están representados por los lobos marinos de un pelo o chusco (Otaria byronia), el lobo de dos pelos o lobo fino (Arctocephalus australis), el bufeo (Delphinius delphis) y el gato marino (Lutra felina), éste, en peligro de extinción. También la reserva está poblada de tortugas laúd y verde, reptiles como lagartijas (Microlophus spp.) y geckos (Phyllodactylus spp.), pulpos, calamar (Loligo gahi), almejas y crustáceos como el carretero (Ocypode gaudichaudii), el cangrejo violáceo (Platyxantus orbigny) y el muimuy (Emerita analoga).



En cuanto a su flora, esta parte del Océano Pacífico es rica en fitoplancton y en algas. De acuerdo a las investigaciones realizadas in situ, se han podido contabilizar más de 250 especies de algas, tales como los yuyos (Gigartina chamissoi y Grapeloupia doryphora), la lechuga del mar (Ulva fasciata forma costata), y el aracanto (Macrocystis integrifolia). La flora terrestre cuenta pocas especies, debido a la extrema aridez del desierto. El clima es propio de la formación desierto subtropical, es decir que existe, aproximadamente, una diferencia de 6 a 8°C en la temperatura media del mes más caluroso y el más frío. En febrero y agosto, respectivamente, ésta es de 22°C y 15,5°C, siendo el promedio anual 18,7°C. La precipitación es muy pobre, siendo el promedio total anual de 1,83 mm., la humedad relativa es del orden del 82%, con 83% en invierno. Los vientos dominantes son sur y suroeste, alcanzando una velocidad media de 14,9 km/h; sin embargo pueden llegar hasta los 32 km/h, siendo los más fuertes del litoral, conocidos con el nombre de “Paraca”.

Islas Ballestas

Paracas, es un pequeño puerto de pesca, ubicado a 18 km de Pisco y 288 km de Lima por la Panamericana, y ofrece al visitante la excursión a las Islas Ballestas. El único medio para visitarlas es por vía marina. Los botes salen temprano en la mañana desde el muelle del Hotel Paracas o el Chaco y ofrecen un espectacular tour a las Islas. Es un paseo de aproximadamente 4 horas, donde de pasada, se admirará el gigantesco y magnífico candelabro, dibujado en la rivera por los Paracas. Visible solamente del mar.



Las Islas Ballestas, son parte de la Reserva Nacional de Paracas, y están formadas por un grupo de pequeñas islas donde destacan Islas Ballestas Norte, Centro y Sur cada una con una superficie estimada en 0,12 km². Lo primero que llama la atención, llegando a las islas, es el escuchar los gritos de las manadas de lobos. Da la impresión de estar rodeado por estos animales prácticamente casi 360 grados. El espectáculo auditivo es especialmente singular e inigualable. Estos lobos de mar son inofensivos.



No está permitido desembarcar en las Islas, pero los barcos llegan hasta los bancos de las mismas desde donde se puede apreciar esta maravilla de la naturaleza y la vida marina salvaje. Así mismo a estos lobos de mar les encanta acercarse a las embarcaciones de turistas y saltan a sus alrededores, siendo éste un espectáculo que de por sí justifica plenamente la visita. Son dos variedades de lobos marinos el lobo fino y lobo chusco.



También se pueden apreciar el pingüino peruano o de humbolt (se encuentran en peligro de extinción), así como una importante fauna marina. Las islas están sobre pobladas de focas, de pájaros bobos, de petreles, de cormoranes, de piqueros y zarcillos productores de guano cuyos yacimientos fueron conocidos y explotados por los Incas para abonar el árido desierto transformándolo en productivos valles.La visita a las Islas Ballestas es desde el punto de vista eco turístico la excursión más conocida de la costa peruana, aunque desde hace pocos años las Islas Palomino, en el Callao, se han convertido en una alternativa para los visitantes que quieran ver lobos de mar en su estado natural.

Ensenada de San Fernando

Llamada también bahía de San Fernando, se ubica en el distrito de Marcona, provincia de Nazca, departamento de Ica, Perú. Tiene una superficie de casi 60 mil hectáreas (entre zona continental, ensenada y playas) la cual hasta la actualidad no es protegida. En San Fernando se encuentran una de las mayores colonias de lobos marinos del Perú (entre chuscos y finos), las aves guaneras (guanayes, pelícanos, piqueros etc.) constituyen otra gran importante colonia dentro de la ensenada.




También es conocido que en la orilla y cerca de las rompientes viven una población importante de pingüinos de Humboldt, además hay algunas nutrias marinas zambullidas entre las peñas y los zargasos. Pero lo que más llama la atención, es la presencia del cóndor andino y el guanaco, que bajan de las alturas de Ayacucho en busca de alimentos y pastos de las lomas cercanas, también se puede advertir la presencia del zorro del desierto. Único fenómeno que se da en la costa peruana.




La gran ensenada de San Fernando es una zona rica en afloramiento de fitoplancton y zooplancton que constituyen la base de la cadena alimenticia de la variedad de crustáceos y peces que habitan en sus aguas y que permiten a su vez la presencia en diversas épocas del año de una diversidad de mamíferos marinos como; delfines, cachalotes, ballenas, y chanchos marinos entre otros. A la rica fauna que existe se suma una vasta flora compuesta hasta por ocho conjuntos de algas que permiten la presencia de importantes bancos de corvina, chita, lenguado, cojinova, sardina, anchoveta y pejerrey, además de diversos moluscos.




Según estudios científicos realizados en San Fernando, en la ensenada habitan 353 especies (entre mamíferos, aves, reptiles, peces y crustáceos) tanto en biodiversidad marina y terrestre, muchas de ellas en situación vulnerables o en proceso de extinción. Sin duda alguna San Fernando es el único refugio costero en el país casi intacto o virgen, donde albergan las especies en peligro de extinción, es cuestión de tiempo y voluntad de las autoridades municipales de Marcona y Nazca, el gobierno regional de Ica y el Estado peruano (a través del Inrena) para que San Fernando reciba el mismo tratamiento conservacionista que se le otorga a la Reserva Nacional de Paracas.

Trekking en Ica

Ica es conocida por ser la región de la arena y el mar, de oasis y valles. Es una tierra criolla por excelencia. Fue en estas tierras, en sus arenas, en las que florecieron importantes civilizaciones precolombinas, dejando huellas que han perdurado con el paso del tiempo y de los vientos.



En una de sus múltiples publicaciones, el doctor Aurelio Miró Quesada Sosa, patriarca del periodismo nacional, sobre Ica escribe: "Bajo el viento fresco de la hora, empiezo a recorrer los caminos de Ica. Me complace vagar así, en la tarde, cuando el fuego del sol ya se ha hecho débil y empieza a batirnos una brisa, en que creemos reconocer el dulce aroma de las uvas maduras y los mangos... A derecha e izquierda, se va sucediendo... la línea sinuosa de las dunas. Es el elemento más característico del paisaje de Ica... Aquí las dunas son la vida... Sobre el manto de arena resaltan las palmas datileras... Por todas partes, manchas de huarangos, ese árbol tan representativo; "madera fuerte y alta”…



Lo cierto es que los caminos, que Ica ofrece al amante del trekking o senderismo, tienen diversidad de atractivos. La primera parada es Chincha, cálido valle que combina perfectamente la fiesta y la tradición. Recorrer sus rutas y valles nos permitirá conocer el centro de una cultura originada por los descendientes de los esclavos negros de las plantaciones algodoneras.



Algunos kilómetros más allá, se accede a la Reserva Nacional de Paracas, única área protegida del Perú que contiene en su ámbito un ecosistema marino. Camine por su litoral, y contemple este increíble cuadro paisajístico. Desde el puerto de Paracas se pueden emprender excursiones en bote a las Islas Ballestas donde se ven de cerca lobos marinos, pingüinos de Humboldt, flamencos o parihuanas y aves marinas.

Al sur de la ciudad de Ica está la laguna de Huacachina (relajante oasis en medio del desierto costero) y, kilómetros más adelante, las Líneas de Nazca, valioso monumento arqueológico que los antiguos pobladores de la cultura Nazca nos han legado. Se trata de una enorme red de líneas y dibujos hechos para los dioses. Sobrevolar las Líneas de Nazca es una experiencia inolvidable. Pero tocarlas, recorrerlas de a pie, le hará ver realmente la magnitud de las líneas.


Así mismo Ica fue parte importante del Tahuantinsuyo y se viene trabajando arduamente en la recuperación de los caminos inca de Ica, sin embargo es un territorio mucho más difícil que la parte andina, por el tipo de geografía aquí es más difícil ubicarlos. Con respecto a potenciar estos caminos o corredores eco turísticos en esta zona y por la presencia del cóndor, que vienen de las zonas alto andinas hacía el mar, se han denominados estos corredores “la Ruta del Cóndor”.

Los circuitos de trekking en Ica no son de mucha dificultad, sin embargo se recomienda contratar los circuitos de trekking por medio de su agencia de viaje o alguna de las empresas especializadas en el deporte, la cual le brindara facilidades logísticas y de coordinación con guías y profesionales del deporte.

Surf en Ica

Las olas de Ica no son muy conocidas, sin embargo algunas zonas ideales para la práctica del Surf, como por ejemplo la playa de San Pedro. Es obligatorio parar en la ciudad de Chincha (km 202 de la Panamericana Sur) para abordar un colectivo que se dirija al poblado de Lurinchincha. Desde allí hay que caminar 10 minutos hasta la playa San Pedro, ubicado en el departamento de Ica, donde el mar aparece entre los cultivos de algodón. Numerosas huacas dominan el paisaje y contrastan con el verdor de las chacras (o sembríos). Paralelo al océano se estiran lenguas de agua dulce, donde abundan los juncos y las garzas blancas. La arena es limpia y las olas lo suficientemente grandes para no aburrirse. Después esta la Reserva Nacional de Paracas, donde encontramos las playas de La Mina, La Catedral y Mendieta, playas que son consideradas como las más espectaculares del litoral peruano. Estas playas están rodeadas de abundante naturaleza, de la reserva natural y donde la práctica del surf, del submarinismo, y del windsurf, está a la orden del día.



Otro de los puntos interesantes es Isla San Gallan. A la altura del Km 245 de la Panamericana Sur, se encuentra la playa El Chaco, ahí se alquilan lanchas las cuales te transportan hasta la Isla. El recorrido dura aprox. 1 ½ hora. Cuenta a favor con el hecho de contar con olas todo el año. La mayor contra que posee es que su agua es extremadamente fría. Sus olas derechas se consideran las mejores del país y rompen con mayor constancia en invierno. Por su conformación, la isla posee la única playa del Perú en que se corren olas derechas y tubulares que revientan hacia el oeste, desde un metro hasta los 2 metros y medio. El escenario lo completan los lobos marinos, que suelen ser espectadores privilegiados de la acción de surfistas. Esta isla fue recientemente integrada a la Reserva Natural de Paracas. Se recomienda un buen wetsuit. Todos los servicios en Paracas.



Podemos terminar el recorrido por Puerto Caballas. El primer paso es dirigirse a Palpa, 398 km al sur de Lima, para luego transitar dos horas por el camino arenado que, corriendo paralelo al río Grande, se orienta hacia el océano. Se recomienda ir con movilidad propia. En Punta Caballas, Ica, no hay agua dulce, menos hoteles, y apenas si se consigue pan y gaseosa. Se puede acampar o refugiarse en las casas deshabitadas (rezagos de un antiguo balneario). Su fuerte esta en las moldeadas olas que tardan en reventar pues tiene el viento en contra. Una delicia para los surfistas. La presencia de algunos pescadores permite aprovisionarse de algunos pescados del lugar como pejerrey, lenguado y machas.