martes, 11 de mayo de 2010

Necrópolis de Chauchilla

La Necróplis de Chauchilla data del 1000 d.C. y se ubica a 27 km. de la ciudad de Nazca. En ella se han encontrado restos antropológicos y arqueológicos asociados a las culturas Poroma e Inca. El área construida se emplaza sobre la margen izquierda del río Las Tranzas, y tiene una extensión de 2 km de largo por 0.5 km de ancho. Ofrece una diversidad de tipos de tumbas en cuanto a tamaño y forma, las mismas que han sido construidas con adobes rectangulares. En algunos casos, estas tumbas se presentan agrupadas conformando núcleos funerarios. Existe un sector que evidencia estructuras amplias y rectangulares asociadas a dichos núcleos. Esta necrópolis es el más grande cementerios hallado entre las diferentes culturas que ocuparon los valles de Nazca, y el único cementerio en el Perú que permite apreciar las momias en sus tumbas originales.



En el Cementerio de Chauchilla, se encuentran los cuerpos momificados de antiguos pobladores, así como cerámicas, tejidos multicolores, calaveras y artefactos. Son doce las tumbas, y albergan a una veintena de momias. Los cuerpos enfardados amarrados por sogas, blanquísimos cráneos, y gran cantidad de huesos impresionan al visitante. Sin embargo la pregunta más frecuente es sobre la buena conservación de los cuerpos a pesar, en algunos casos, de tener más de mil años de antigüedad. Esta conservación ha sido posible gracias al clima de la zona y así mismo a la técnica que los antiguos nazcas utilizaron para preservar en la posteridad a sus seres queridos. Esta técnica se basaba en despojar a los cuerpos de sus entrañas y tendones, y untarlos con una mezcla especial.



Hoy esta gran necrópolis es reconocida por ser una maravilla cultural con un gran potencial económico y turístico para los pobladores de Nazca. Aquí descansa parte de los restos de una de las civilizaciones más importantes del periodo pre Inca, una de las culturas más hábiles en el dominio de los textiles, la cerámica polícroma y las técnicas de momificación. Sin embargo no fue siempre así, este cementerio fue profanado en repetidas ocasiones. Los salteadores, principalmente en la última mitad del siglo XX, invadían las tumbas, saqueaban a los tesoros y mantas, y simplemente dejaban a las momias y sus pertenencias de menor interés expuestas al desierto. Debe notarse que los coleccionistas, principalmente europeos y norteamericanos, eran los compradores y, aprovechándose de la pobreza de los salteadores, les incentivaban llegando a pagar sumas muy importante de dinero por lo hurtado.



A raíz de los hechos las autoridades peruanas se pusieron más enérgicas, y hoy es considerado un grave crimen sacar del país cualquier artefacto relacionado con legados arqueológicos, los cuales son considerados patrimonios nacionales. Desde 1997 la zona está protegida y se ha convertido en una sitio arqueológico oficial reconocido por el Instituto Nacional de Cultura (INC). Esto ha permitido que el lugar se haga conocido y ahora apunta a convertirse en uno de los puntos obligados para hacer turismo en Nazca.

Se llega a la necrópolis siguiendo la carretera Panamericana Sur hasta el km. 470 de la Panamericana Sur, de ahí se recorre 7 Km. de trocha con dirección al este.

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